Quizás fuera por esto
que Platón quería
terminar con el Poeta...
Quizás el Viejo sabía
que una metáfora puede
crear una tormenta.
"Tan fácil es el equívoco
y este necio saltimbanqui
con la palabra juega...
En mi República nadie
caerá en malentendidos:
un viento será un viento,
un río será un río,
y una cuerda, cuerda."
En ello cavilando
pisó una gran mierda.
Resbalando con violencia
dio de bruces contra el suelo.
"¡Mecagüensuputamadre!
¡Zeus parta con un trueno
al hideputa que no recoge
lo que abandona su perro!"
En ese momento aparece
el Barbudo Rey del Cielo:
"¡Que tus palabras tengan
en la realidad reflejo!"
Platón, asustado, suplica:
"¡No fue eso lo que quería!
Sólo expresar quise
mi desolación e ira"
Zeus sonrío grave:
"De lección esto te sirva.
Pues cómo tú expresaste
con metáforas tu herida,
así el Poeta no puede
usar la Palabra Fría.
Arde en él un fuego eterno
que el Mundo convierte en ceniza.
Hay más verdad en su pasión
que en todas tus filosofías.
Sus ojos van más allá
del mundo vano que examinas.
Su cuerda es la que no vuela,
su viento es una mujer
y su río una ocarina."
"No entiendo" dijo Platón "no hay lógica en tal diatriba..."
"Ése es tu error, Platón, pues no hay nada que entender.
Tu mente busca lo que no es: no hay lógica en esta vida"
Todo concepto es erróneo,
toda definición: mentira.
Sois los filósofos quienes vais
sembrando el mundo de fantasías.
Tu Mundo de las Ideas
es invención colifa.
El Poeta navega al menos
entre infinitas orillas...
Él va y vuelve en su barca.
Tú naufragaste en tu isla.
Piensa en ello, Platón, y acepta
lo equívoco de la Vida.
La contradicción necesaria.
El dolor en la alegría.
No alcanzarás jamás certeza
de lo que otr@ ama o ansía.
Debes arriesgar, perder y estar
listo a empezar otro día
el Juego que No Tiene Reglas,
el Juego que Nunca Termina.
La Vida es lo que se te escapa
cuando practicas filosofía.
Yo ya marcho, sé feliz,
si eso te veo otro día"
Zeus se fue en un plis-plas,
dejó una luz blanquecina.
Platón se puso a llorar...
su razón no comprendía.
Volvió a casa en sollozos,
había una gata en su silla.
Le dio un beso en los labios.
La sacó a la galería.
Fue a buscar aceite y fuego.
Prendió un pañuelo que había.
Con un gesto irracional
quemó toda su librería.
Invitó a la gata a salir
y pasear la noche fría.
Acariciándola, su corazón,
sosegado sonreía.
Era feliz junto a ella.
Era pura poesofía.
El fi i la fi
Il y a 16 ans
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